Todos nuestros proyectos siguen una estructura común que adaptamos al tamaño y sector de cada cliente. La duración total varía entre 8 y 16 semanas según el alcance, pero las fases son siempre las mismas. Esto nos permite mantener el control del calendario y evitar que el proyecto se dilate sin resultados visibles.
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Diagnóstico inicial (semanas 1-2)
Empezamos con una sesión gratuita de 45 minutos donde escuchamos tu situación y revisamos los indicadores básicos de tu negocio: facturación, márgenes, estructura de costes y flujo de caja. Si después de esa sesión ambas partes vemos encaje, pasamos a un diagnóstico en profundidad de dos semanas.
Durante estas dos semanas, un consultor senior se sumerge en tus datos. Pedimos acceso a tu contabilidad de los últimos 12 meses, a tu CRM y a los informes de ventas que manejes. No necesitamos presentaciones bonitas: queremos los números reales. Al final del diagnóstico entregamos un informe de 8-12 páginas con hallazgos concretos, no generalidades.
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Análisis y diseño de soluciones (semanas 3-6)
Con el diagnóstico en mano, diseñamos las soluciones específicas para cada problema detectado. Esta fase es la más intensa en trabajo interno por nuestra parte. Modelamos escenarios financieros, mapeamos procesos operativos y, cuando es necesario, entrevistamos a miembros clave de tu equipo para entender los cuellos de botella desde dentro.
Un ejemplo real: para una empresa de distribución de material eléctrico en Valencia, detectamos que el 23 % de los pedidos sufrían retrasos por un paso manual de validación que podía automatizarse. El coste de esos retrasos era de 4.200 euros mensuales en devoluciones y reclamaciones. En esta fase diseñamos la integración entre su ERP y la plataforma de transporte que eliminó ese paso.
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Plan de acción y entrega (semanas 7-10)
Traducimos las soluciones en un plan de acción de 90 días con tareas asignadas, responsables y fechas límite. No entregamos un documento teórico de 80 páginas que nadie lee. Entregamos un plan operativo que cabe en una hoja de cálculo, con indicadores de seguimiento que tu equipo puede revisar cada semana.
Presentamos el plan en una reunión presencial con tu equipo directivo. Explicamos cada acción, justificamos por qué la proponemos y respondemos a todas las objeciones antes de dar el plan por cerrado. Si hay acciones que requieren inversión, incluimos el análisis de retorno esperado para que puedas tomar la decisión con datos.
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Seguimiento y ajuste (semanas 11-16)
Una vez que tu equipo empieza a ejecutar el plan, no desaparecemos. Mantenemos reuniones semanales de 30 minutos durante las primeras seis semanas de implementación. En cada reunión revisamos los indicadores, identificamos bloqueos y ajustamos las acciones si los resultados no van en la dirección esperada.
Esta fase es la que marca la diferencia entre un informe que acumula polvo y un cambio real en la empresa. Muchos de nuestros clientes nos dicen que el seguimiento es la parte más valiosa del proyecto, porque les obliga a mantener el foco cuando el día a día tiende a absorber toda la atención.